Sorry, you need to enable JavaScript to visit this website.
Saltar al contenido principal
Saltar al contenido principal

Yemen

Oil prices will rise tactically due to supply risks. Recent developments indicate escalation of the conflict with Iran in the Middle East and confirm our expectation of energy supply disruptions and oil price spikes in the short run.

Aspectos destacados Hay una disminución tentativa del riesgo geopolítico: un Brexit ordenado o la ausencia de Brexit es el resultado final más probable y las conversaciones entre EE. UU. y China se están acercando. Los riesgos geopolíticos pendientes todavía justifican cautela sobre las acciones globales en el corto plazo. La inestabilidad interna y externa en Arabia Saudita, cualquier persistencia estadounidense con sanciones de máxima presión sobre Irán y la inestabilidad doméstica en Irak representan un riesgo para el suministro mundial de petróleo. Tomar posiciones largas en crudo al contado y en GBP/JPY. Análisis Gráfico 1 Un descenso tentativo del riesgo geopolítico Un descenso tentativo del riesgo geopolítico Un descenso tentativo del riesgo geopolítico Nuestras opiniones sobre Brexit y las conversaciones comerciales entre EE. UU. y China se están alineando, lo que resulta en una disminución tentativa del riesgo geopolítico (Gráfico 1). El parlamento británico aún debe ratificar el acuerdo de salida de Boris Johnson, negociado laboriosamente con la UE en una cumbre sorpresa esta semana. Es posible que no tenga los votos. Si fracasa, entonces tendrá una base para solicitar una extensión del plazo del Brexit hasta el 31 de octubre. Pero está claro que la UE está dispuesta a permitir compromisos para evitar que una salida sin acuerdo agrave la desaceleración de la economía europea. Un Brexit ordenado es el resultado final (o la ausencia de Brexit si unas elecciones y un nuevo referéndum así lo decidieran). Estamos eliminando el objetivo de $1.30 en nuestra apuesta larga sobre GBP/USD a la luz de estos acontecimientos y tomando posiciones largas en GBP/JPY. De manera similar, aunque persiste la incertidumbre sobre las relaciones EE. UU.-China, está claro que el presidente Trump es sensible al impacto de la recesión manufacturera y al riesgo de una recesión general sobre sus perspectivas de reelección. Por lo tanto, busca una tregua y está retrasando aranceles. China está recíprocamente respondiendo mínimamente para evitar un colapso en las relaciones. El aumento de aranceles del 15 de diciembre será aplazado y, si una tregua no mejora las perspectivas económicas, esperamos que Trump lleve a cabo algún retroceso de aranceles con el pretexto de que las conversaciones “están mostrando avances”. Sin embargo, no esperamos un acuerdo comercial bilateral ni una eliminación total de los aranceles. Y otros factores (como riesgos políticos en la Gran China) aún podrían descarrilar el proceso. Los riesgos geopolíticos pendientes todavía justifican cautela sobre las acciones globales en el corto plazo. Estos riesgos incluyen un colapso en las conversaciones EE. UU.-China (por ejemplo, debido a Hong Kong, Taiwán o la carrera tecnológica) y el ascenso de Elizabeth Warren como favorita en las primeras primarias del Partido Demócrata. También existe el riesgo de otro shock en el precio del petróleo originado en Oriente Medio, que discutimos en este informe. Las secuelas de Abqaiq Ha sido un verano geopolíticamente agitado en Oriente Medio (Diagrama 1). Aunque hubo muchas advertencias, los ataques con drones y misiles del 14 de septiembre contra la infraestructura de Saudi Aramco fueron la gran explosión: eliminaron 5.7 mm b/d de suministros de crudo de la noche a la mañana (Gráfico 2). Los ataques fueron significativos no solo por su impacto en los mercados petroleros globales, sino también porque expusieron la renuencia de EE. UU. y Arabia Saudita a entablar una confrontación militar a gran escala con Irán. Es demasiado pronto para declarar que se han alcanzado las tensiones máximas en el Golfo Pérsico. Diagrama 1 Cronología: Fuegos artificiales veraniegos en el Golfo Pérsico Por todo el Medio Oriente Por todo el Medio Oriente Gráfico 2 Cerrar el estrecho de Ormuz sería el mayor shock petrolero de la historia Por todo Oriente Medio Por todo Oriente Medio Es demasiado pronto para declarar que se han alcanzado las tensiones máximas en el Golfo Pérsico. El ataque del 11 de octubre contra un petrolero iraní en el Mar Rojo y los informados ciberataques estadounidenses contra medios iraníes bien podrían marcar la “venganza limitada” que esperábamos. No obstante, los eventos del mes pasado descubrieron vulnerabilidades que sugieren que, incluso si EE. UU. y sus aliados del Golfo retroceden, el riesgo geopolítico permanecerá elevado. Gráfico 3 Los saudíes son derrochadores en gasto en defensa Alrededor del Oriente Medio Alrededor del Oriente Medio El resultado más obvio del ataque del 14 de septiembre es la constatación de cuán vulnerable es Arabia Saudita frente a ataques de sus enemigos regionales. A pesar de ser el tercer país que más gasta en defensa en el mundo —y el primero en relación con el PIB (Gráfico 3)—, Arabia Saudita fue incapaz de proteger su infraestructura crítica. Por ello, el príncipe heredero Mohamed bin Salman (MBS) seguramente enfrentará presión interna. Tras cinco años, Arabia Saudita tiene poco que mostrar de su guerra en Yemen, aparte de una crisis humanitaria que ha dañado su posición internacional. En cambio, la operación ha sido una carga para las finanzas del reino y una molestia para la seguridad en las provincias del suroeste de Najrán, Jizán y Asir, donde los hutíes aliados de Irán han llevado a cabo ataques regulares contra infraestructuras petroleras y aeropuertos. Parte del descontento interno se aliviará si la guerra en Yemen se rebaja de categoría o se resuelve. Arabia Saudita aceptó recientemente la rama de olivo extendida por los hutíes y, según se informa, está en conversaciones para desescalar. Pero esto no eliminará por completo la incertidumbre interna. Después de todo, otras iniciativas de MBS —en Siria, en Irak y en sus gestiones ante EE. UU.— también están en peligro. La teoría de la conspiración en torno al asesinato del 29 de septiembre del general Abdulaziz al-Faghem, el antiguo guardaespaldas personal del rey Salman, es un ejemplo. Se rumorea que el rey se enfureció al enterarse de la captura por parte del movimiento hutí, el 28 de septiembre, de tres brigadas militares saudíes, y decidió revocar el título del príncipe heredero, nombrando en su lugar al hermano sudairi más joven, el príncipe Ahmed bin Abdulaziz.1 El plan habría sido supuestamente descubierto, lo que resultó en el asesinato del general al-Faghem.2 Todo esto es pura especulación y consideramos altamente dudosa la idea de la remoción de MBS. La aparición conjunta del rey y del príncipe heredero durante la visita del presidente Vladimir Putin al reino a principios de esta semana debería disipar la especulación sobre un golpe palaciego en preparación. No obstante, el asesinato en sí es extremadamente preocupante y refuerza motivos independientes de inquietud sobre la estabilidad interna. Gráfico 4 La diversificación impaciente amenaza la estabilidad interna La diversificación apresurada amenaza la estabilidad interna La diversificación apresurada amenaza la estabilidad interna La búsqueda de la agenda de reformas saudí, “Visión 2030,” se basa, ante todo, en la consolidación del poder en manos de MBS y su facción. El nombramiento del hijo del rey Salman, el príncipe Abdulaziz, como ministro de Energía fue motivado por el deseo de acelerar la oferta pública inicial de la gigante estatal petrolera Saudi Aramco, que podría comenzar tan pronto como en noviembre. Esto fue precedido por el nombramiento de Yasir Al-Rumayyan, jefe del fondo soberano y cercano a MBS, como presidente de Aramco. Además, se informa que saudíes adinerados —algunos de los cuales fueron detenidos en el Ritz Carlton en noviembre de 2017— están siendo presionados para comprar participaciones en la OPI pendiente. Aunque desvincular la economía saudí del crudo es la mejor medida para la estabilidad a largo plazo (Gráfico 4), la transición amenazará la estabilidad interna. Mientras tanto, el conflicto con Irán está lejos de resolverse. Conclusión: Los ataques con drones del 14 de septiembre contra infraestructuras petroleras clave saudíes revelaron tanto la renuencia de Arabia Saudita como la de EE. UU. a emprender acciones militares y una confrontación total con Irán. Esto aumentará las dudas sobre la capacidad del reino para defenderse. Además, Arabia Saudita sigue siendo vulnerable a presiones internas mientras MBS se esfuerza por mantener la consolidación de su poder en los últimos años y persigue Visión 2030. La inestabilidad interna o externa en Arabia Saudita representa un riesgo para el suministro mundial de petróleo. La economía de resistencia de Irán puede soportar la máxima presión de Trump Gráfico 5 La economía de Irán está sintiendo el impacto La economía de Irán siente el golpe La economía de Irán siente el golpe En el otro lado del Golfo Pérsico, los iraníes muestran una mayor tolerancia al dolor que sus enemigos. La economía está sufriendo bajo las sanciones paralizantes de EE. UU., con exportaciones en su nivel más bajo desde 2003 (Gráfico 5). El FMI espera que la economía iraní se contraiga un 9.5% este año, con una inflación anual prevista del 35.7%. Las exportaciones de petróleo, la savia de su economía, han caído un 89% interanual. No obstante, Irán domina el juego de la gallina, muestra metódicamente su capacidad para crear caos en toda la región y no ha vacilado en su postura de que el presidente Trump debe aliviar las sanciones y reincorporarse al acuerdo nuclear de 2015 si quiere entablar conversaciones bilaterales. Mientras tanto, Irán continúa reduciendo sus compromisos nucleares. El 5 de septiembre, Rohani indicó planes para abandonar completamente los compromisos de investigación y desarrollo bajo el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) y comenzar a trabajar en centrifugadoras de enriquecimiento de uranio más avanzadas, que estaban limitadas al 3.7% bajo el PAIC (Tabla 1). También esperamos que Irán concrete su amenaza de retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) si Trump mantiene las sanciones. Tabla 1 Irán se está alejando del acuerdo nuclear de 2015 Por todo el Medio Oriente Por todo el Medio Oriente La misma firmeza no puede demostrarse por parte de Estados Unidos o Arabia Saudita. Gráfico 6 Los estadounidenses no apoyan una guerra con Irán Por el Medio Oriente Por el Medio Oriente El presidente Trump está limitado por el riesgo de un shock petrolero inducido por Irán antes de las elecciones de 2020. Por ello, está ansioso por desescalar las tensiones con Irán. Está abandonando el campo en Siria (sobre lo cual más abajo), optando por añadir simbólicamente 1.800 tropas a Arabia Saudita con fines disuasorios. Esta postura defensiva se adopta en el contexto de la opinión pública estadounidense, que se opone a la guerra con Irán o a nuevas aventuras militares en Oriente Medio (Gráfico 6). Esto significa el desapalancamiento estratégico de EE. UU. desde Oriente Medio para desplazar su enfoque al Pacífico Asiático, donde Estados Unidos tiene una mayor prioridad en gestionar el ascenso de China. Al mismo tiempo, las negociaciones entre los saudíes y los hutíes yemeníes sugieren la falta de apetito saudí por un conflicto total con Irán, allanando el camino para una solución diplomática. Como declaró Rohani, “poner fin a la guerra en Yemen abrirá el camino para la desescalada en la región”, específicamente entre Arabia Saudita e Irán. Los saudíes han señalado abundantemente, a raíz del ataque a Abqaiq, que desean evitar una confrontación directa, particularmente dado que la administración Trump aparentemente no está dispuesta (por limitaciones electorales) a seguir proporcionando un “cheque en blanco” a MBS para llevar a cabo una política exterior agresiva. Ya los Emiratos Árabes Unidos —un actor clave en la coalición liderada por Arabia Saudita contra Yemen— se han distanciado de Riad y han buscado reducir tensiones con Irán. Recientemente redujo su compromiso con la guerra en Yemen y sostuvo reuniones de alto nivel con Irán. El asesor de seguridad nacional de los EAU, Tahnoun bin Zayed, visitó Teherán en una misión secreta, la más reciente en una serie de esfuerzos a puerta cerrada para mediar entre Arabia Saudita e Irán. Otros esfuerzos diplomáticos informados incluyen visitas de funcionarios iraquíes y paquistaníes. La incertidumbre restante es si Trump aliviará discretamente las sanciones sobre Irán, y si Irán se retirará mientras está en ventaja. Si Trump mantiene la presión máxima, Irán podría necesitar llevar a cabo nuevos ataques y alteraciones en el petróleo para amenazar la economía de Trump y fomentar el alivio de sanciones. De lo contrario, Irán, percibiendo el miedo americano y saudí, podría excederse y cometer una provocación que requiera una respuesta estadounidense mayor, reescalando así las tensiones. Aunque las limitaciones económicas y electorales de Trump sugieren que él aflojará las sanciones de forma encubierta, el apetito por el riesgo de Irán es aparentemente muy alto: Abqaiq podría haber salido terriblemente mal. También tiene la oportunidad de mostrar músculo y demostrar la inconstancia estadounidense ante la región. Esto podría llevar a un error de cálculo y a un shock petrolero más significativo del que ya se ha visto. Conclusión: Irán se ha mantenido firme en su posición mientras Estados Unidos, Arabia Saudita y sus aliados parecen estar capitulando. Tienen más que perder que ganar de un conflicto total. Pero la toma de decisiones de Irán es opaca y cualquier persistencia estadounidense con sanciones de máxima presión motivará provocaciones adicionales, escalada y interrupciones en el suministro de petróleo. ¿Haciendo a Rusia grande otra vez? Los eventos recientes en Turquía y Siria no son una sorpresa. Hemos destacado durante mucho tiempo una intervención turca más profunda en Siria como un evento regional “cisne negro”. En agosto advertimos a los clientes que la relación personal Trump-Erdogan no salvaría a Turquía de las sanciones estadounidenses inminentes. En septiembre advertimos que la prima de riesgo geopolítico turca había colapsado, según nuestro indicador GeoRisk basado en el mercado, y que este colapso seguramente se revertiría de manera importante, enviando a la lira a la baja. Al cierre de este informe, los turcos han declarado una tregua para evitar sanciones, pero nada es seguro. Putin ha aprovechado la oportunidad para capitalizar el retroceso de EE. UU. Si Turquía es la perdedora, ¿quién es la ganadora? Primero, Trump, que se beneficia de cumplir una promesa de campaña de reducir la implicación estadounidense en guerras extranjeras, una postura que finalmente será recompensada (o al menos no castigada) por un público cansado de guerras. Segundo, Irán y Rusia, los principales aliados de Siria, que han invertido mucho en mantener el régimen de Bashar al-Assad durante la guerra civil y ahora enfrentan la retirada estadounidense y tensiones elevadas con los aliados y socios de la región como resultado. Irán se beneficia al poder ampliar su arco estratégico, el llamado “Creciente Chiíta”, hasta el mar Mediterráneo. Rusia se beneficia al solidificar su estatus recuperado como actor principal en Oriente Medio —una indicación de la multipolaridad global. El presidente Vladimir Putin ha aprovechado la oportunidad para capitalizar el retroceso de EE. UU. con visitas oficiales tanto a Arabia Saudita como a los EAU esta semana. Prometió tanto lazos económicos más fuertes como la capacidad de mediar en el poder regional. En el frente económico, el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) eligió Arabia Saudita como sede de su primera oficina extranjera, señalando su interés en la región. Ya aprobó 25 proyectos conjuntos con inversiones valoradas en más de $2,5 mil millones. También se hablan de proyectos RDIF-Aramco en el sector de servicios petroleros por más de $1.000 millones y proyectos de conversión de petróleo y gas por más de $2.000 millones. Además, RDIF firmó múltiples acuerdos por $1,4 mil millones con socios emiratíes. Gráfico 7 Rusia ha estado cumpliendo con los recortes de OPEP 2.0 Rusia Ha Estado Cumpliendo Con Los Recortes De La OPEP 2.0 Rusia Ha Estado Cumpliendo Con Los Recortes De La OPEP 2.0 Lo más importante es que saudíes y rusos comparten el mismo objetivo de apoyar los precios globales del petróleo y han estado gestionando conjuntamente la oferta de OPEP 2.0 desde 2017 (Gráfico 7). El enfoque de Rusia en la región se centra en aumentar su influencia estratégica en todos los frentes. Gráfico 8 Erdogan está jugando con las preocupaciones turcas sobre los refugiados sirios Alrededor de Oriente Medio Alrededor de Oriente Medio Aunque los aliados de Rusia incluyen a Irán y Siria —rivales de Arabia Saudita—, se ha presentado como un socio pragmático para otras potencias, incluidas Turquía e incluso los saudíes y los estados del Golfo. Como tal, el Kremlin tiene influencia en ambos lados de la división regional, dándole el potencial de fungir como mediador de poder. Sin embargo, cualquier compra saudí del sistema de defensa ruso S-400, largamente negociada, inquietaría a Estados Unidos. Turquía corre el riesgo de sufrir sanciones estadounidenses por la compra del mismo sistema.3 EE. UU. podría estar dispuesto a tolerar cierta influencia rusa incrementada en Oriente Medio, pero un acuerdo de defensa podría ser su línea roja. La administración Trump aún empuña el garrote de las sanciones económicas. La creciente influencia rusa se extiende más allá de los estados del Golfo. La retirada estadounidense del noreste de Siria la semana pasada y la invasión turca son un regalo para los rusos. Ahora son la única gran potencia externa involucrada en Siria. Han abrazado esta posición, colocándose como mediadores entre el régimen sirio, con el que están aliados, y Turquía, así como con el archienemigo turco, los kurdos, que ahora carecen de apoyo estadounidense y deben recurrir a Siria y Rusia para algún tipo de arreglo que los proteja. Rusia, por tanto, ha consolidado su regreso como jugador estratégico en la región, tras su intervención inicial en Siria en 2015. La incursión de Turquía en Siria es un intento del presidente Erdogan de enfrentarse a los kurdos sirios curtidos en batalla y evitar una frontera continua controlada por kurdos con Siria, además de distraer de su debilitada posición doméstica. Está esforzándose por ganar apoyo apelando a preocupaciones turcas más amplias sobre los refugiados sirios en Turquía (Gráfico 8). La intervención buscará crear un espacio para que los refugiados sean ubicados en el lado sirio de la frontera. Sin embargo, dado que hay poco apoyo popular interno para una intervención militar, corre el riesgo de alienar aún más a los votantes, que ya están perdiendo la paciencia con su partido gobernante, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Hasta ahora, la incursión cuenta con el apoyo oficial de todos los partidos políticos de Turquía excepto del Partido Democrático de los Pueblos kurdo (HDP). Sin embargo, esto cambiará a medida que la intervención conlleve sanciones económicas occidentales, un conflicto militar prolongado y beneficios concretos limitados aparte de la retirada de refugiados. Gráfico 9 La ya vulnerable economía de Turquía sufrirá un golpe La economía de Turquía, ya vulnerable, sufrirá un golpe. La economía de Turquía, ya vulnerable, sufrirá un golpe. La economía, ya vulnerable, probablemente sufrirá un golpe (Gráfico 9). Los mercados han reaccionado a las sanciones impuestas por EE. UU. hasta ahora con un suspiro de alivio, ya que no han sido tan dañinas como podrían haber sido —por ejemplo, los bancos turcos fueron perdonados.4 Sin embargo, este es solo el primer salvo y más sanciones están en camino: el Congreso se está moviendo para imponer sanciones por su cuenta, las cuales Trump probablemente no vete. Además, la Unión Europea está siguiendo el ejemplo e imponiendo sus propias sanciones, incluidas las relativas a material militar. Volkswagen ya anunció que pospone la decisión final sobre si construir una planta de $1.100 millones en Turquía. Esto ocurre en un momento de sensibilidades ya existentes con la UE por las actividades de perforación de petróleo y gas de Turquía en aguas cercanas a Chipre. Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE están respondiendo elaborando una lista de sanciones económicas. Estos riesgos económicos probablemente frenarán el ciclo de recorte de tasas del banco central, ya que la lira y los activos financieros sufrirán un golpe. Conclusión: El giro de EE. UU. lejos de Oriente Medio es un beneficio para Moscú, que busca mayor cooperación en el Golfo y gana influencia en Siria. Rusia se promociona como un jugador estratégico y un mediador eficaz. La incursión de Erdogan en Siria, aunque motivada por la debilidad doméstica, perjudicará a la economía turca. Mantener una postura cautelosa sobre la moneda turca y los activos de riesgo. Irak es el fulcro La posición geográfica de Irak, encajada entre Arabia Saudita e Irán, lo convierte en el epicentro de la lucha por el poder regional. A raíz de la campaña de máxima presión de la administración Trump sobre Irán, hemos destacado con frecuencia que un medio dramático de represalia iraní, sin llegar a cerrar el tránsito en el Estrecho de Ormuz, es fomentar disturbios en un Irak ya inestable. Esto sería una amenaza tanto para la estrategia estadounidense como para los suministros petroleros mundiales. Irak es el epicentro de la lucha por el poder regional. En este contexto, la visita del reverenciado clérigo chiíta iraquí Muqtada al-Sadr a Irán el 10 de septiembre, apenas cuatro días antes del ataque a Saudi Aramco en septiembre, suscita interrogantes. Sadr es el actor clave en Irak hoy y, en los últimos dos años, había adoptado una posición de independencia nacional para Irak, evitando la dependencia excesiva de Irán. Un acercamiento entre Sadr e Irán es un desarrollo doméstico negativo para Irak, que recientemente ha avanzado en reducir el control político y militar de Irán. Esto socavaría la estabilidad iraquí al aumentar las divisiones por ideología, secta, patrocinio económico y seguridad nacional. Se especula que el viaje de Sadr tenía la intención de discutir al primer ministro Adel Abdul Mahdi, percibido como débil e incapaz de manejar los diversos poderes en la escena política iraquí. Las protestas violentas que sacuden Irak desde principios de septiembre respaldan esta evaluación. Los manifestantes están motivados por el descontento con el desempleo, los servicios deficientes y la corrupción gubernamental, que se percibe que han empeorado sobre todo desde el inicio del mandato de Abdul Mahdi (Gráfico 10). Aunque Abdul Mahdi ha anunciado algunas reformas en respuesta al descontento popular, incluidas una reestructuración del gabinete y promesas de ayudas para los pobres, han hecho poco para calmar las protestas. Las demandas populares son solo una de las amenazas existenciales que enfrenta el gobierno. El segundo y potencialmente más serio riesgo es la amenaza de seguridad. Irak ha fracasado en sus intentos de integrar formalmente a las Unidades de Movilización Popular (PMU), grupos paramilitares respaldados por Irán que fueron fundamentales en la derrota del ISIS, en las fuerzas de seguridad nacionales. Esto es esencial para evitar que Irán mantenga el control directo de las fuerzas de seguridad dentro de Irak. Una mayoría del público está de acuerdo en que las PMU no deberían desempeñar un papel en la política (Gráfico 11), reflejando la tendencia subyacente que demanda autonomía iraquí frente a Irán. Gráfico 10 Aumento del descontento en Irak Alrededor del Medio Oriente Alrededor del Medio Oriente Gráfico 11 Poco apoyo a un papel político para las PMU Por todo el Medio Oriente Por todo el Medio Oriente Dado que las PMU son, en efecto, un término paraguas para ~50 grupos paramilitares predominantemente chiítas, existen divisiones internas dentro de las fuerzas que compiten por poder, legitimidad y recursos. Recientemente, han estado depurando a líderes de grupo percibidos como una amenaza para las fuerzas generales y el liderazgo superior que mantiene fuertes vínculos con Irán. Gráfico 12 Irak está dividido por afiliación política Alrededor del Medio Oriente Alrededor del Medio Oriente Esta lucha interna también refleja la lucha intra-chiíta por el poder entre los principales partidos políticos de Irak. Por un lado está el bloque conservador pro-Khamenei liderado por el ex primer ministro Nouri al-Maliki y el comandante de las PMU Hadi al-Ameri, y por otro está el líder reformista y nacionalista Muqtada al-Sadr, unido a Ammar al-Hakim. Dado que la mayoría de los iraquíes consideran que su país está dividido por afiliación política, esto representa un riesgo para la estabilidad interna (Gráfico 12). Así, incluso si el riesgo más amplio de tensiones regionales disminuye y reduce la amenaza de sabotaje a la infraestructura y el transporte petrolero, la situación doméstica actual en Irak sigue siendo inquietante. Pero dado que no vemos aún una disminución de las tensiones regionales —ya sea por la máxima presión estadounidense o por la arrogancia iraní— esta dinámica se traduce en una amenaza activa para los suministros de petróleo, con 3.4 mm b/d de exportaciones concentradas en la ciudad sureña de Basora. Conclusión: La mayor inestabilidad doméstica en Irak supone una amenaza no desdeñable para los suministros petroleros. Este riesgo se ve agravado por la ubicación de Irak como amortiguador geográfico entre los rivales regionales Irán y Arabia Saudita, y por el interés de Irán en fomentar disturbios para presionar a EE. UU. a relajar las sanciones. Conclusiones de inversión El hilo común en Oriente Medio es una amenaza persistente para el suministro mundial de petróleo tras el extraordinario ataque a Abqaiq. Primero, no se puede afirmar con confianza que Irán se abstendrá de causar nuevas interrupciones petroleras, ya que está convencido de que el apetito de conflicto del presidente Trump es pequeño (y Trump está, de hecho, limitado por el temor a un shock petrolero). Al presidente Rohani le interesa desalojar a Trump del poder, algo que un shock petrolero podría lograr, y el Líder Supremo podría incluso estar dispuesto a arriesgar un conflicto con Estados Unidos como medio para aumentar el apoyo al régimen e infundir a una nueva generación un espíritu revolucionario. Irán pierde en una guerra total, pero Teherán está convencido de que EE. UU. no tiene la voluntad de emprender una guerra total. Segundo, el interés de Rusia en la región no es generar una paz duradera sino llenar el vacío dejado por Estados Unidos y convertirse en mediador. Cualquier inestabilidad simplemente aumenta los precios del petróleo, lo cual es positivo para Rusia. Tercero, la inestabilidad de Irak está impulsada tanto por factores domésticos como internacionales. Es casi imposible diferenciar entre ambos. La arrogancia iraní podría manifestarse en sabotajes en Irak. O Irak podría desestabilizarse bajo las presiones regionales con mínima incitación iraní. De una u otra manera, la escasa capacidad de producción de reserva mundial actual podría verse afectada antes de lo esperado si se producen escaseces. Tomar posiciones largas en crudo al contado. En cuanto a las acciones, con una tregua EE. UU.-China en marcha y poca probabilidad de un Brexit sin acuerdo, vemos reforzada nuestra perspectiva cíclicamente positiva, aunque mantenemos cautela a corto plazo debido a la política interna estadounidense. En términos de enfoque de acciones, tenemos sobrepeso en acciones europeas en mercados desarrollados y en acciones del sudeste asiático en mercados emergentes.   Roukaya Ibrahim, Editora/Estratega Estrategia geopolítica RoukayaI@bcaresearch.com Notas al pie 1 La rama sudairi de la familia al-Saud está compuesta por los siete hijos del difunto rey Abdulaziz y Hussa al-Sudairi de la poderosa tribu de Najd. 2 Véase TRT World “Killing of Saudi King’s Personal Bodyguard Triggers Speculation,” 2 de octubre de 2019, disponible en https://www.trtworld.com. 3 A raíz del ataque a las instalaciones petroleras de Saudi Aramco, el presidente Putin se burló de EE. UU. recomendando que Arabia Saudita siguiera los pasos de Irán y Turquía en la compra de los sistemas de defensa aérea rusos S-300 o S-400. 4 Las penalizaciones de EE. UU. incluyen sanciones contra funcionarios actuales y anteriores del gobierno turco, un aumento de aranceles sobre las importaciones de acero turco hasta el 50 por ciento y la suspensión de las negociaciones sobre un acuerdo comercial de $100.000 millones.
Informe especial Dear Client, I am visiting clients in Saudi Arabia, Abu Dhabi, and India this week, and as such there will be no regular Weekly Report. Instead, we are sending you a Special Report written by my colleague Marko Papic, Senior Vice President, BCA's Geopolitical Strategy service. Marko argues that the Middle East has reached a stable equilibrium, as much as is possible, and will not drive the news or markets in 2017. I hope you will find this report both interesting and informative. Best regards, Peter Berezin, Senior Vice President Global Investment Strategy Highlights The Middle East is not a major geopolitical risk in 2017. Saudi-Iranian and Russo-Turkish tensions will de-escalate, for now. The OPEC production cut will go through; oil prices will average $55/bbl in 2017. Geopolitical risk continues to rotate to the Asia Pacific region. Trump, Iranian elections, and Iraqi instability pose risks to the view. Feature The Middle East has dominated the news flow for the past five years, for good reason. The carnage in Syria and Iraq is tragic and reprehensible. However, the investment relevance of the various regional conflicts is dubious. For all the attention paid to the rise of the Islamic State, we would remind clients that the group's conquest of Iraq's second-largest city Mosul in June 2014 did not cause a spike in oil prices but rather marked the end of the bull market (Chart 1)! From an investment perspective, the only dynamic worth watching in the Middle East is the "Great Game" between regional actors, which have been looking to fill the vacuum left by America's dramatic geopolitical deleveraging (Chart 2). The U.S. strategy is permanent and driven by global interests, namely the rise of China and the need to shift resources towards East Asia. Given the incoming Trump administration's laser focus on China, we expect that the U.S. will remain aloof from the Middle East. Chart 1Ironically, Worry About The Fall Of ISIS Chart 2While The U.S. Military Deleverages... Does the recent détente between Russia and Turkey in Syria, and between Iran and Saudi Arabia over OPEC production cuts, signal that the Middle East has finally found geopolitical equilibrium? We tentatively think the answer is yes. This will reduce the importance of the region as the primary source of geopolitical risk premia, which BCA's geopolitical strategists have expected to shift to Asia for some time.1 Saudi-Iranian Tensions Are On Ice Chart 3...The Saudi Arabian Military Leverages Up Since the U.S. decision to deleverage from the region in 2011, Saudi Arabia has leveraged up, becoming one of the world's largest arms purchasers and involving itself overtly and covertly in several regional conflicts in the process (Chart 3). Saudi insecurity deepened following President Barack Obama's decision to leave no troops in Iraq. The last U.S. soldier of the main occupation force left Iraq on December 18, 2011. The very next day, on December 19, Iraq's Shia Prime Minister Nuri al-Maliki, a close ally of Iran, issued an order for the arrest of the Sunni Vice-President Tariq al-Hashimi. The move by al-Maliki set off what essentially became a civil war in the country, with the Sunni minority eventually turning to ever-more radicalized militant groups for protection. From the Saudi perspective, Iraq is a vital piece of real estate as it is a natural buffer between itself and its Shia rival Iran. While the Fifth Fleet of the U.S. Navy, based in Bahrain, continues to guard against any Iranian incursion via the Persian Gulf, there is very little space between the Saudi oil fields and Iran if Iraq falls into Iran's orbit. The subsequent five years saw Iran and Saudi Arabia fight several proxy wars in Iraq, Syria, and Yemen. These included direct military action by Iran in Iraq and Syria against Saudi-backed militants and by Saudi Arabia in Yemen against Iranian-backed militants. It also included oil politics, with Saudi Arabia announcing in November 2014 that it was ending years of its price-setting strategy. These strategies ultimately proved to be unsustainable and BCA's Geopolitical Strategy called the peak in Saudi-Iranian tensions in February 2016.2 Why? First, because oil prices collapsed! Geopolitical adventurism is a luxury afforded to those with the means to pursue adventures. The combination of low oil prices, domestic social outlays, and an expensive war in Yemen forced Saudi Arabia to burn through $220 billion of its foreign reserves between July 2014 and December 2016, equivalent to 30% of its central-bank holdings!3 There is a relationship between high oil prices and aggressive foreign policy in oil-producing states (Chart 4). Political science research shows that the relationship is not spurious. As Chart 5 illustrates, petrol states led by revolutionary leaders are much more likely to engage in militarized international disputes.4 This relationship is particularly pronounced when oil sells at above $70 per barrel. At that price, oil producing states become more prone to disputes than non-oil states, regardless of leadership qualities. Second, Saudi Arabia's military campaign in Yemen proved to be a disaster. The kingdom intervened in March 2015 to reinstate the democratically elected President Abdrabbuh Mansour Hadi, who had been removed from power by Iranian-linked Houthi rebels. The real reason for the intervention was for the Saudis to gauge their war-making capabilities, test their recently purchased military equipment, and put a check on Iranian influence in the region. A quick, successful war in Yemen would have been a template for future interventions in Iraq and Syria on behalf of Sunni allies, and would have cemented Saudi Arabia's position as a regional power in the wake of the U.S. withdrawal. As BCA's Geopolitical Strategy warned, however, defeating the experienced Houthis would not be easy and Saudi Arabia would ultimately hesitate to commit to a land war.5 The intervention has resulted in disaster for Saudi Arabia on several levels: Houthis remain in control of the capital Sana'a and largely the same territory that encompassed the former Yemen Arab Republic (North Yemen); The Saudis, desperate for a ground-force presence, have turned a blind eye to Al Qaeda's and ISIS's control of almost a third of the country in the south and coastal regions; Saudi forces have taken considerable losses, including some high-tech and high-priced items; The conflict has exposed severe military deficiencies, from the low level of strategic and tactical planning of senior staff, to the poor communication of units at the middle level, to the pervasive low morale and training of the rank-and-file. The biggest loss for Saudi Arabia has been that of leadership. What began as a pan-Sunni intervention led by Riyadh, with considerable involvement by the UAE and Egypt, has seen the Saudis lose almost all their allies. The UAE removed its troops in mid-2016 (in somewhat of a diplomatic spat with Riyadh) and Egypt has subsequently held military exercises with Russia, a Saudi rival in the region, and decided in December to provide military advisors to the Syrian Arab Army. All the talk about a "Sunni NATO" is over. Saudi Arabia's experience in Yemen, combined with the decline in its currency reserves, forced it to come to terms with reality, and eventually agree to an oil production cut with Russia and Iran. Thus it took Saudi Arabia exactly five years, from the U.S. withdrawal in Iraq in 2011, to realize the limits of its regional power. Bob Ryan, Senior Vice President of BCA's Commodity & Energy Strategy, correctly forecast the OPEC cut and expects the deal to be successfully implemented in 2017.6 One reason Bob is confident is that both Saudi Arabia and Russia are looking to privatize their energy sector significantly by 2018. Russia has sold 19.5% of Rosneft and the Saudis want to conduct an IPO of 5% of their state-owned oil company Aramco. It makes no sense to do this IPO in an environment of low oil prices. Furthermore, sovereign debt issuance to cover budget deficits will become cheaper when oil prices are higher. Geopolitics are aligning with Bob's view as well. Saudi Arabia's attempt to counter Iranian influence in the region has failed both militarily and via oil politics. Riyadh is focusing inwards, on its "Vision 2030" reforms, which will entail considerable domestic upheaval as a result of its comprehensive effort to remove the ultra-conservative religious establishment from power.7 This is now coming to light, with Deputy Crown Prince Mohammed bin Salman recently announcing harsh punitive measures for any cleric who incites or resorts to violence against the reform agenda. Bottom Line: Saudi Arabia's bid for regional hegemony is over, at least for now. The country is focusing inwards, on long-term political and social reforms and economic diversification. Its efforts to bring Iran to heel with low oil prices and with direct military confrontation in Yemen have failed. The oil production-cut deal between Saudi Arabia, Iran, and Russia should hold as a result of the de-escalation of Saudi-Iranian tensions and the socio-economic priorities of all three states. BCA's Commodity & Energy Strategy service is overweight energy relative to other commodities as a result.8 Is The Russia-Turkey Détente Sustainable? Turkey and Russia have concluded a political and military détente in Syria with surprising speed. This has made one of our major geopolitical risks for 2017 - a Turkish-Russian confrontation over Syria - already obsolete. Much as with Saudi Arabia, Turkey has had a bite of regional hegemony, did not like the bitter taste, and has decided to make a deal with its rivals instead. For Turkey, the real concern over the past five years has been American inaction in Syria. President Recep Tayyip Erdogan has spent a lot of political capital opposing Syrian President Bashar al-Assad. He had hoped that a successful revolution would create a new client state for Turkey, yielding Turkey overland access to Persian Gulf energy sources. Erdogan was therefore beyond dismayed when President Barack Obama failed to intervene in Syria in 2013 following Assad's use of chemical weapons. The chronology of what happened next is important: Russia intervened two years later, in September 2015, to stem the progress of anti-Assad rebels and save the regime from collapse. Two months later, a Russian Sukhoi Su-24 was shot down by Turkish F-16s in the Turkey-Syria border area. Turkey and Russia broke relations for a while, but tensions did not escalate. Ankara faced a coup attempt in mid-July 2016, which the ruling party linked to the U.S.-based Islamist preacher Fethullah Gülen. The Obama administration refused to extradite Gülen without concrete evidence of his involvement. By late July, Turkish officials were calling Russia a "friendly neighbor" and a "strategic partner." In early August, Erdogan met Russian President Vladimir Putin in St. Petersburg, after issuing a letter with an apology to the family of the shot-down pilot. Then, on August 24, Turkey invaded Syria. The military intervention, dubbed "Operation Euphrates Shield," was officially launched to fight the Islamic State, a common pretext these past three years. Erdogan officially stated that he also aimed to fight Assad's regime, but this appeared to put Ankara and Moscow back on collision course, and statements from the Turkish side have since been "corrected." The real reason for the intervention was not to fight ISIS or Assad, but rather to curb the gains made by the various Kurdish militias on the ground in Iraq and Syria. In particular, Ankara intervened to prevent the Kurdish People's Protection Units (YPG) - the armed wing of the Syrian Democratic Union Party, which is affiliated with the Turkey-based Kurdistan Workers' Party - from linking up with its now vast territory held in the north of Syria (Map 1). The territory, which our map shows has expanded considerably as the YPG has claimed mostly Islamic State-held areas, is split between Rojava, the main territory east of the Euphrates river, and the Afrin enclave near the Mediterranean Sea. For Turkey, the proximity of such a vast Kurdish-held territory so close to its own Kurdish southeastern region presents a national-security nightmare. The operation's strategic goal was to capture Al-Bab, the stronghold of the Islamic State in northern Syria and a strategic point between the two YPG-held swaths of territory. However, it has taught the Turks that they have no experience fighting a prolonged battle, especially against local insurgents and militants who know the region. Since the first attack on Al-Bab's western part, the Turkish army has suffered three defeats and retreated to initial positions. With Turkey stuck in Al-Bab, the Russian air force has now begun to bomb Islamic State positions to help their tentative new ally. This level of operational coordination is notable and important. It suggests that Turkey, a NATO member state, is now reliant on Russian air strikes for ground support rather than on American sorties flying out of NATO's air base in Incirlik, Turkey. Turkey even claims that U.S. presence in Incirlik is obsolete if it receives no help from the U.S. Air Force around Al-Bab. How sustainable is the Turkey-Russia détente? We suspect it will be quite sustainable, at least in the short term. Ankara has moved away from demands for Assad to step down, with the Deputy Prime Minister, Numan Kurtulmus, recently stating that Turkey would not "impose any decision" on the Syrian people regarding future leadership. The assassination of the Russian ambassador in Turkey also failed to derail Russo-Turkish cooperation. Beyond the short term, however, the question remains what Turkey intends to do about Kurdish gains, which are considerable in both Syria and Iraq. The town of Manbij, for instance, is strategically located west of the Euphrates and was supposed to be ceded to Turkey by the Kurds. The situation could grow even more complicated for Turkey as the Kurdistan Regional Government (KRG) in Iraq may proclaim independence after the Islamic State stronghold of Mosul is liberated in early 2017.9 The YPG in Syria could then ask to join their fellow Kurds in Iraq in forming a unitary state. Although unlikely, this scenario is probably on Turkey's mind, as it would mean that the Kurds inside Turkey may intensify their anti-government insurgency. Note, however, that this scenario does not bother Russia. As far as Moscow is concerned, it has succeeded in keeping Assad in power, its Syrian naval base in Tartus is secure, and it has proven its ability to project power outside of its immediate sphere of influence (Ukraine, Crimea, Georgia, and the Caucasus), thus advertising its "Great Power" status. Bottom Line: For the time being, the Russian-Turkish détente will hold. The real risk is not a Turkish-Russian confrontation, but rather a wider Turkish engagement in both Syria and Iraq against the Kurds sometime in the future. We suspect that the Turkish military experience in Syria may make the Turks think twice about engaging in a large-scale war against the Kurds across three states. But given the erratic policymaking out of Ankara in recent years, it is difficult to say this with any confidence. The geopolitical risk of Turkish imperial overreach will continue to weigh on Turkish assets in 2017. Risks To The Sanguine View There are many reasons why investors should stay up at night in 2017, but the Middle East is not one of them. The process of U.S. deleveraging from the region has been painful and costly (from a human perspective especially), but it has ultimately forced regional powers to figure out how to carve out the leftover space between them. There are a few questions left to answer, starting with the Kurdish question. But, for the most part, we do not expect to see the major players - Iran, Saudi Arabia, Turkey, Russia, Egypt, or Israel - come to blows with each other. There are three major risks to this sanguine view. The U.S. Is Back! The current semi-stable equilibrium will definitely be thrown off track if the Trump administration decides to sink its teeth fully into the Middle East. We expect President-elect Donald Trump to authorize greater military action against the Islamic State, including more intense air strikes. However, this is not a qualitative reversal of Obama's deleveraging policy. A real reversal would be if Trump decided to follow the advice of Iran hawks in his government - of whom there are several - and increase tensions with Tehran. This is unlikely, given Trump's focus on China and his willingness to improve ties with Russia, a nominal ally of Iran. In fact, there has been almost no talk of Iran from either President-elect Trump or any of his advisors since the election. Furthermore, while U.S. oil imports from OPEC are no longer declining, they are still massively down since their peak in the mid-2000s (Chart 6). It is unlikely that Trump will commit resources to a region of diminishing importance to U.S. interests. Change Of Guard In Tehran. While the risk of Washington saber-rattling with Iran is overstated, what happens if the moderate President Hassan Rouhani is defeated in the upcoming May election? Hardliners are arguing that the nuclear deal with the West has done nothing for the economy, the main pillar of Rouhani's 2013 platform. This is not true. Headline inflation ticked up in late 2016, but remains well off the 40% levels in 2013, while GDP growth has been in the black throughout Rouhani's term, and net exports have bottomed (Chart 7). However, the flow of FDI into the country has been tepid, probably due to ongoing uncertainty with the government transition in the U.S. Both European and Asian businesses are waiting to see if the incoming Trump administration wants to revive sanctions. Meanwhile, skirmishes between U.S. and Iranian vessels - purportedly controlled by the hardline Islamic Revolutionary Guard Corps - have increased in the Persian Gulf. Perhaps the hardliners in Tehran are hoping that they can bait the hardliners in D.C. into a pre-election confrontation that sinks Rouhani. Iraqi Instability. Although the Iraqi government is set to take over Mosul from the Islamic State some time in Q1 2017, the fact remains that the country is bitterly divided between Sunnis and Shia amidst sluggish oil revenues. While the production cut deal will raise revenues marginally, revenues will still be well below their highs (Chart 8). Defeating the Islamic State militarily is one thing, but the real challenge is for Baghdad to reintegrate the Sunni population, which largely lives in territory devoid of oil production. A renewal of civil strife and terrorism targeting Iraqi civilians, which could happen as the Islamic State militants blend back into the wider population, may be a risk in 2017. Chart 6U.S. Imports From OPEC Remain Low Chart 7Iranian Economy Improves Under Reformist Rule Chart 8Iraqi Oil Revenues Still Down From Highs A word on Israel may also be in order. Israel has not played a major geopolitical role in the region for the past five years and we suspect it will not in the next five. It is secure from its neighbours, who cannot match it in terms of military capability, and remains preoccupied with domestic politics and internal security. Meanwhile, the days when the region unified against Israel are over. Sectarian and ethnic conflicts have gutted Israel's traditional enemies. And former foes, particularly Egypt and Saudi Arabia, are now close allies. The one geopolitical threat that remains is Iran. However, that threat remains dormant as long as Israel maintains nuclear supremacy over Iran and as long as the U.S. remains a security guarantor for Israel. We do not see either changing any time soon. Investment Implications The main investment implication of our thesis that the Middle East has found a new equilibrium is that the region will not dominate the news flow in 2017. Short of a major Turkish blunder in Syria and Iraq, we see the current status quo largely frozen in place. Saudi Arabia appears to have conceded, for now at least, its inferior place in the geopolitical pecking order. Investors have plenty of things to worry about in 2017, such as general de-globalization, a potential Sino-American trade war, geopolitical tensions in East Asia, and elections in four of the five largest euro-area economies. Our geopolitical team's long-standing thesis that geopolitical risk is rotating out of the Middle East and into East Asia is therefore fully playing out.10 Chart 9KSA-Russia Production ##br##Pact Aims at Lowering Inventories In the near term, the geopolitical equilibrium should allow Saudi Arabia, Iran, and Russia to maintain their six-month agreement to cut production by up to 1.8 million b/d. The stated volumes to be cut are comprised of 1.2 million b/d from OPEC, 300,000 b/d from Russia, and another 300,000 b/d from other non-OPEC producers. The goal of this agreement is to reduce global oil inventories to more normal levels, which our commodity strategists believe will happen by the end of 2017 (Chart 9). Bob Ryan, of the Commodity & Energy Strategy, forecasts U.S. benchmark WTI crude prices to average $55/bbl in 2017. The incoming Trump administration will focus its Middle East policy on cooperating with regional actors against the Islamic State. Investors should expect to see more American "muscle" dedicated to the fight, perhaps at the risk of causing civilian casualties (which the Obama White House was careful to avoid). The downside of this strategy is that as the Islamic State loses its territory and ceases to be a caliphate, it will revert to being a more conventional terrorist organization. Its foreign fighters may return home to Europe, Russia, and elsewhere, while home-grown militants will seek to sow further Sunni-Shia discord, especially in Iraq. Unfortunately, this trend will keep our thesis of "A Bull Market For Terror" intact, which lends support to U.S. defense stocks.11 Marko Papic, Senior Vice President marko@bcaresearch.com Oleg Babanov, Editor/Strategist obabanov@bcaresearch.co.uk 1 Please see BCA Geopolitical Strategy Strategic Outlook, "Strategic Outlook 2017: We Are All Geopolitical Strategists Now," dated December 14, 2016, available at gps.bcaresearch.com. 2 Please see "Middle East: Saudi-Iran Tensions Have Peaked," in BCA Geopolitical Strategy Monthly Report, "Mercantilism Is Back," dated February 10, 2016, available at gps.bcaresearch.com. 3 According to the estimates of BCA's Commodity & Energy Strategy, "Tactical Focus Again Required In 2017," dated January 5, 2017, available at ces.bcaresearch.com. 4 Please see Cullen S. Hendrix, "Oil Prices and Interstate Conflict Behavior," Peterson Institute for International Economics, dated July 2014, available at iie.com. According to Hendrix, revolutionary leaders are "leaders who come to power by force and attempt to transform preexisting political and economic relationships, both domestically and abroad." The definition is broad and includes leaders who used force in order to gain prominence. 5 Please see BCA Geopolitical Strategy Client Note, "Does Yemen Matter?" dated March 26, 2015, available at gps.bcaresearch.com. 6 Please see BCA Commodity & Energy Strategy Weekly Report, "2017 Commodity Outlook: Energy," December 8, 2016, available at ces.bcaresearch.com. 7 Please see BCA Geopolitical Strategy Special Report, "Saudi Arabia's Choice: Modernity Or Bust," dated May 11, 2016, available at gps.bcaresearch.com. See also Emerging Market Equity Sector Strategy, "MENA: Rise Early, Work Hard, Strike Oil," dated October 4, 2016, available at emes.bcaresearch.com. 8 Please see BCA Commodity & Energy Strategy, "Tactical Focus Again Required In 2017," dated January 5, 2017, available at ces.bcaresearch.com. 9 Please see P. Ronzheimer, C. Weinmann, and K. Mössbauer, "Kurden Brauchen Mehr Deutsche Abwehrraketen," Bild, dated October 28, 2016, available at http://www.bild.de/politik/ausland/mossul/kurden-brauchen-dringend-milan-systeme-48495330.bild.html. 10 Please see BCA Geopolitical Strategy Monthly Report, "The Great Risk Rotation," dated December 11, 2013, available at gps.bcaresearch.com. 11 Please see BCA Global Investment Strategy and Geopolitical Strategy Special Report, "A Bull Market For Terror," dated August 5, 2016, available at gis.bcaresearch.com. Strategy & Market Trends Tactical Trades Strategic Recommendations Closed Trades