Developed Countries
The September projections show two cuts in 2019, no rate change in 2020, one rate hike in 2021, and one rate hike in 2022. Seven out of 17 participants penciled in a projected third cut for 2019. While it is far from a done deal, an additional rate cut in…
Las acciones energéticas se dirigen al alza
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Los bancos exigen tasas más altas y una Fed más agresiva
Bancos que claman por tasas más altas y una Fed más agresiva
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Las acciones de construcción de viviendas están alcanzando a los inicios de obra
Las acciones de las constructoras de viviendas se están poniendo al día con los inicios de construcción de viviendas.
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¿El comercio mundial será 'Fed-Exed'?
¿El comercio mundial será "Fed-Exed"?
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No intente pescar en mínimos…
... en cíclicas vs. defensivas.
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... En cíclicos frente a defensivos
... en cíclicos vs. defensivos.
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Germany’s most important energy source is still oil which accounts for over a third of its primary energy use. Moreover, 98 percent of Germany’s consumption of oil depends on imports. Most of Germany’s oil consumption is for transport. In the short term, oil…
The drag on global dollar liquidity created by the Fed’s balance sheet runoff will soon end. The Fed’s balance sheet peaked just above US$4.5 trillion in early 2015 and has been falling since. A severe contraction in the U.S. monetary base ensued as…
Dollar liquidity shortages tend to be vicious because they trigger negative feedback loops. As offshore dollar rates begin to rise, they lift the cost of capital for borrowing countries. Debt repayment replaces capital spending and the ensuing slowdown in…
Puntos destacados
La economía del Reino Unido se ha mantenido bastante bien, a pesar de la carga de la incertidumbre política.
Sin embargo, incluso antes de que se haya producido la salida efectiva del Reino Unido de la UE, el Brexit ha dejado una huella duradera en la economía británica a través de una incertidumbre elevada, una fuerte debilidad en la inversión empresarial y una productividad anémica.
El resultado neto es una economía con un crecimiento de tendencia inferior, un tipo de cambio estructuralmente más débil y una inflación interna relativamente alta.
El Brexit se retrasará más allá del 31 de octubre. El riesgo de un Brexit sin acuerdo está sobrevalorado a menos que unas elecciones anticipadas fortalezcan la posición de Boris Johnson. Eso es improbable.
Las perspectivas de inversión para la libra esterlina y los gilts del Reino Unido son muy binarias: un Brexit “suave” es alcista para la libra y bajista para los gilts, mientras que un Brexit sin acuerdo haría caer aún más tanto la libra como los rendimientos de los gilts.
Análisis
Desde que el Reino Unido votó en 2016 salir de la Unión Europea, las perspectivas para la economía y los activos financieros han estado ligadas al resultado binario de si la salida sería ordenada o no. Esto ha sido una enorme fuente de incertidumbre, colocando al Banco de Inglaterra (BoE) en una de las posiciones más incómodas que haya enfrentado jamás un banco central.
En el informe de esta semana intentamos responder algunas preguntas de alto nivel. Primero, ¿la desaceleración de la economía del Reino Unido ha sido ordinaria, dado el retroceso manufacturero global? ¿O ha sido indebidamente prolongada debido al aumento de la incertidumbre política? Si se trata de lo último, ¿cuáles son las perspectivas de una recuperación si prevalece cualquier escenario que no sea un Brexit “sin acuerdo”? Finalmente, ¿se ha causado ya un daño irreparable a la economía por la inversión retrasada, con ramificaciones a más largo plazo independientemente del resultado de la relación con la UE?
Un auge del empleo
El Reino Unido está experimentando actualmente la mejor recuperación de empleo desde la Segunda Guerra Mundial. Se han creado 4,2 millones de nuevos empleos en la última década, elevando la proporción de empleo respecto a la población al nivel más alto en casi 50 años. Lo notable es que esta recuperación parece incluso más impresionante que la de Estados Unidos, donde las condiciones del mercado laboral han sido muy sólidas. Por ejemplo, en EE. UU. la tasa de empleo se sitúa en 60,9%, apenas por debajo de la del Reino Unido pero aún casi cuatro puntos porcentuales por debajo de su máximo previo a la crisis (Gráfico 1). En comparación con la zona euro, el mejor desempeño del mercado laboral del Reino Unido ha sido muy evidente.
A pesar de esta recuperación, el aumento de los salarios ha sido el más débil desde la Guerra de los Bóeres.
La calidad de los empleos también ha sido excelente: la creación de empleos a tiempo completo ha superado a la de tiempo parcial y las tasas de participación femenina se están disparando. El bonanza de empleo también ha sido amplio en regiones e industrias. Sí, el sector manufacturero ha experimentado cierta volatilidad, pero aparte de la región de East Midlands, las tasas de desempleo continúan convergiendo a la baja en todo el Reino Unido (Gráfico 2)
Gráfico 1
Un auge del empleo
Un auge del empleo
Un auge del empleo
Gráfico 2
La recuperación es amplia
La recuperación es generalizada
La recuperación es generalizada
A pesar de esta recuperación, el aumento de los salarios ha sido el más débil desde la Guerra de los Bóeres. En un discurso de julio, el economista jefe del BoE, Andy Haldane, señaló con acierto que la década perdida de los salarios ha sido un desastre de igualdad de oportunidades en las principales regiones del Reino Unido. Desde la década de 1950 hasta la Gran Recesión, la remuneración real en el Reino Unido creció alrededor de un 2% anual. Desde la Gran Recesión, la remuneración real se ha estancado a una tasa de -0,4% anual (Gráfico 3).1
Gráfico 3
Los salarios se estancaron hasta hace poco
Los salarios se estancaron hasta hace poco
Los salarios se estancaron hasta hace poco
Ha habido varias razones para esto. En primer lugar, ha habido un fuerte crecimiento del trabajo por cuenta propia, los contratos de cero horas y el trabajo a través de agencias. Así, aunque la proporción de empleo a tiempo completo ha ido aumentando en el periodo posterior a la crisis, sigue estando muy por debajo de sus máximos previos a la crisis. Esto ha incrementado la fluidez del mercado laboral, reduciendo el coste de hacer negocios en el proceso. La compensación de los trabajadores por cuenta propia o con contratos de cero horas está significativamente por debajo de la de sus homólogos permanentes. El lado positivo es que este fenómeno no es específico del Reino Unido, sino que está ocurriendo en todo el mundo, especialmente en Europa, donde las reformas estructurales han eliminado rigideces en el mercado laboral.
La cuestión clave de cara al futuro es si el incipiente aumento de los salarios continuará. A un horizonte cíclico, nuestra postura es que si continúan las tendencias positivas de empleo, el Reino Unido podría empezar a experimentar presiones salariales significativamente más fuertes. Hay cuatro razones fundamentales para ello:
Las ofertas de trabajo siguen superando al número de demandantes. Según la medida utilizada, hay entre un 20% y un 40% más de puestos que solicitantes (Gráfico 4). Este estancamiento no se puede resolver fácilmente con una mayor tasa de empleo (está en un máximo secular) ni con un desempleo más bajo.
El BoE estima que el NAIRU en el Reino Unido está en el 4,4%, lo que significa que la tasa de desempleo está claramente por debajo de su nivel estructural. Las encuestas empresariales siguen sugiriendo que la escasez de mano de obra cualificada es uno de los principales problemas que enfrentan las empresas.
La curva de Phillips en el Reino Unido se ha aplanado en los últimos años, pero el crecimiento salarial ha empezado a inclinarse al alza recientemente. Como en muchos otros países, la curva de Phillips en el Reino Unido está doblada, de modo que la convexidad del crecimiento salarial aumenta a medida que se cierra la brecha de desempleo.
La velocidad de circulación en el mercado laboral, también conocida como flujo de trabajo a trabajo, ha aumentado. Históricamente esto ha sido positivo para el crecimiento salarial (Gráfico 5). Esto también se refleja en la tasa de renuncias, que se ha acelerado desde 2012.
Gráfico 4
Las presiones salariales deberían aumentar
Las presiones salariales deberían intensificarse
Las presiones salariales deberían intensificarse
Gráfico 5
Aumento de la velocidad del empleo en el Reino Unido
Aumenta el ritmo del empleo en el Reino Unido
Aumenta el ritmo del empleo en el Reino Unido
En este momento, el mecanismo de transmisión desde un mercado laboral ajustado hacia salarios más altos está siendo obstaculizado por la incertidumbre política, que seguirá proyectando una sombra a corto plazo sobre los planes de contratación a más largo plazo. Por ejemplo, pese a todo el discurso sobre el Reino Unido como centro financiero, la pérdida de empleo en la banca y los seguros sigue estando asentada (Gráfico 6). El Reino Unido continúa atrayendo una cantidad significativa de actividad financiera, especialmente en el mercado de divisas, pero hubo una caída clara en los volúmenes en 2016, el año del referéndum del Brexit (Gráfico 7). Mientras tanto, en el sector manufacturero, llevará tiempo reavivar los “animal spirits” y volver a atraer inversión extranjera directa.
Gráfico 6
Pérdida de empleo en manufactura y finanzas
Rotación de personal en los sectores de manufactura y finanzas
Rotación de personal en los sectores de manufactura y finanzas
Gráfico 7
El Reino Unido es un importante centro financiero
Reino Unido: ¿desaceleración cíclica o malestar estructural?
Reino Unido: ¿desaceleración cíclica o malestar estructural?
Dicho esto, la economía del Reino Unido sigue estando impulsada principalmente por los servicios, lo que significa que los salarios aún sufrirán cierta presión al alza. El crecimiento salarial del sector servicios ha sido sólido y, a menos que la recesión manufacturera se profundice y empiece a contagiar a otros sectores de la economía del Reino Unido, la trayectoria de menor resistencia para los salarios sigue siendo al alza.
Conclusión: La economía del Reino Unido se ha mantenido bastante bien, a pesar de la carga de la incertidumbre política.
Círculo virtuoso del gasto
Si bien el pastel de ingresos del Reino Unido podría crecer, la falta de confianza sigue limitando el gasto. Gráfico 8 muestra que la confianza del consumidor en el Reino Unido ha divergido negativamente respecto a las tendencias tanto en EE. UU. como en la zona euro. Han intervenido algunos factores compensatorios que sugieren que una vez que se disipen las nubes de la incertidumbre del Brexit, el gasto podría volver a acelerarse.
El mecanismo de transmisión desde un mercado laboral ajustado hacia salarios más altos está siendo impedido por la incertidumbre política, que seguirá proyectando una sombra a corto plazo.
Un gran impulsor de las ventas minoristas en el Reino Unido son las llegadas de turistas y la libra debilitada probablemente seguirá atrayendo un influjo de visitantes (Gráfico 9).
Gráfico 8
La confianza será clave para ##br##cualquier recuperación
La confianza será clave para cualquier recuperación
La confianza será clave para cualquier recuperación
Gráfico 9
La libra barata animará a ##br##los compradores extranjeros
La libra barata animará a los compradores extranjeros
La libra barata animará a los compradores extranjeros
El Reino Unido alberga muchas de las principales marcas mundiales que se beneficiarán de una moneda barata.
El proceso de desapalancamiento de los hogares está muy avanzado, y la recuperación tentativa del crédito y de las solicitudes hipotecarias está ayudando a amortiguar la caída de los precios de la vivienda en el Reino Unido. Esto está respaldado por el hecho de que los costes de préstamo hipotecario en el Reino Unido se han desplomado junto con los rendimientos (Gráfico 10). Dicho esto, cualquier aumento en el endeudamiento se verá mitigado por el hecho de que la deuda de los hogares respecto al PIB en el Reino Unido sigue siendo más alta que en muchas otras economías desarrolladas.
Gráfico 10
Las bajas tasas deberían ayudar a la vivienda
Las tasas bajas deberían ayudar a la vivienda
Las tasas bajas deberían ayudar a la vivienda
Gráfico 11
Inflación de origen costos
Inflación por costos
Inflación por costos
Las expectativas de inflación están disparándose, en parte en respuesta a la moneda más débil. Lo notable es que la libra ha caído mucho más de lo justificado sobre una base fundamental de PPP. Esto provocará inflación importada (Gráfico 11).
Conclusión: El gran riesgo para la economía del Reino Unido es que entre en estanflación. Una encuesta del BoE sitúa la pérdida de producción en caso de un Brexit sin acuerdo en torno al 3% del PIB, pero estas son estimaciones ya que gran parte del ajuste económico podría producirse a través del tipo de cambio. El rango de estimaciones del impacto económico de un no-acuerdo (Tabla 1), quizás no por coincidencia, refleja el rango de recesiones británicas del siglo XX (Gráfico 12). Esto coloca al BoE en un modo particularmente incómodo de “esperar y ver”. Por ejemplo, si una salida dura conduce a una caída de la libra y a un aumento de las expectativas de inflación, no está claro que el Comité de Política Monetaria del BoE recortaría las tasas si tuviera que cumplir su mandato de inflación.
Tabla 1
Amplio rango de estimaciones del impacto ##br##de un Brexit sin acuerdo
Reino Unido: ¿Desaceleración cíclica o malestar estructural?
Reino Unido: ¿Desaceleración cíclica o malestar estructural?
Gráfico 12
Las recesiones británicas pasadas ofrecen pautas ##br##para el impacto de un no-acuerdo
Reino Unido: ¿desaceleración cíclica o malestar estructural?
Reino Unido: ¿desaceleración cíclica o malestar estructural?
La incertidumbre del Brexit ya ha causado un daño duradero al crecimiento del Reino Unido
Un lastre importante para el crecimiento económico del Reino Unido en los últimos tres años ha sido el colapso de la confianza empresarial y la contracción asociada en el gasto de capital (Gráfico 13).
Desde la votación del Brexit de 2016, la inversión empresarial ha sido sustancialmente más débil que en puntos similares de ciclos empresariales previos del Reino Unido: de forma acumulada, un 26% menos, según el BoE (Gráfico 14). Si bien parte de la debilidad observada en 2019 también puede atribuirse a la desaceleración del crecimiento económico global y a la incertidumbre relacionada con la guerra comercial entre EE. UU. y China, el gasto de capital del Reino Unido ha sido mucho más débil que el de otras economías avanzadas (Gráfico 15).
Desde la votación del Brexit de 2016, la inversión empresarial ha sido sustancialmente más débil que en puntos similares de ciclos empresariales previos del Reino Unido – de forma acumulada, un 26%.
Este es un punto crítico a considerar al juzgar el daño a largo plazo que ya se ha infligido a la economía del Reino Unido solo por la incertidumbre del Brexit. La mejor manera de evaluar este daño es a través de la lente del gasto de capital, cuyo crecimiento está altamente correlacionado con los cambios en la productividad y el crecimiento económico potencial (Gráfico 16).
Gráfico 13
Empresas británicas sombrías han dejado de invertir
Las sombrías empresas del Reino Unido han dejado de invertir
Las sombrías empresas del Reino Unido han dejado de invertir
Gráfico 14
Gran subrendimiento del gasto de capital del Reino Unido comparado con la historia ...
Reino Unido: ¿Desaceleración cíclica o malestar estructural?
Reino Unido: ¿Desaceleración cíclica o malestar estructural?
Gráfico 15
...y comparado con ##br##pares globales
...Y en comparación con pares globales
...Y en comparación con pares globales
Gráfico 16
Un golpe duradero a la economía del Reino Unido por la incertidumbre del Brexit
Un impacto duradero en la economía del Reino Unido por la incertidumbre del Brexit
Un impacto duradero en la economía del Reino Unido por la incertidumbre del Brexit
Un importante artículo de investigación publicado por el BoE el mes pasado – coescrito por dos miembros actuales del Comité de Política Monetaria del BoE, Ben Broadbent y Silvana Tenreyro – analiza los vínculos entre la incertidumbre del Brexit, el gasto de capital y la productividad del Reino Unido.2 Los autores concluyeron que los efectos económicos del resultado del referéndum del Brexit pueden categorizarse como una respuesta a una anticipada y persistente caída del crecimiento de la productividad para los sectores comerciables de la economía del Reino Unido. En ese marco, la siguiente cadena de eventos ocurriría después de que se anuncie la “noticia” de una productividad esperada más débil (es decir, el resultado del referéndum del Brexit):
Gráfico 17
Una mala asignación de recursos
Una mala asignación de recursos
Una mala asignación de recursos
Una caída inmediata y permanente en el precio relativo de la producción no comerciable respecto a la comerciable, es decir, el tipo de cambio real.
Los recursos se desplazan hacia el sector comerciable para aprovechar el precio relativo más alto, lo que lleva a un aumento de la producción y a un aumento de las exportaciones.
El crecimiento de la productividad en el sector comerciable luego cae, tal como anunciaba la “noticia” del voto del Brexit, lo que provoca un desplazamiento de recursos económicos de nuevo hacia los sectores no comerciables de mayor productividad.
Las tasas de interés del Reino Unido caen respecto al mundo, ya que los mercados financieros descuentan la senda relativamente más lenta de productividad del Reino Unido prevista.
El crecimiento agregado de la inversión empresarial se ralentiza, pero en general el crecimiento del empleo permanece
resiliente.
Así es exactamente como ha evolucionado la economía del Reino Unido desde la votación del Brexit de 2016:
El índice del BoE ponderado por el comercio para la libra ha caído tanto en términos nominales como reales.
La cuota de exportaciones del PIB real del Reino Unido aumentó del 27% al 30%, mientras que la cuota de inversión del PIB real disminuyó del 10% al 9% (Gráfico 17, panel superior).
El crecimiento anual del empleo en los servicios del Reino Unido (no comerciables) cayó del 2,1% a cero a finales de 2018, pero desde entonces ha comenzado a recuperarse; el crecimiento del empleo en manufactura (comerciable) aumentó inicialmente del 0,5% al 2,7% dentro del año posterior al voto del Brexit, antes de desacelerarse hasta el 0% en 2018, y también está empezando a moverse al alza (Gráfico 17, tercer panel).
El crecimiento de la productividad ha caído del 1,9% a cero, incluso cuando el crecimiento salarial se ha acelerado debido al ritmo sostenido de la demanda de trabajo en un momento de bajo desempleo (Gráfico 17, panel inferior).
A nivel sectorial, las peores tasas de crecimiento de la productividad realizada se están produciendo en industrias comerciables como productos metálicos y servicios financieros, mientras que las tasas más altas de crecimiento de la productividad se observan en industrias no comerciables como los servicios profesionales y el comercio minorista (Gráfico 18).3
Gráfico 18
Últimas tasas de crecimiento de la productividad del Reino Unido, por industria
Reino Unido: ¿desaceleración cíclica o malestar estructural?
Reino Unido: ¿desaceleración cíclica o malestar estructural?
Resumiendo, según el marco analítico del artículo de investigación del BoE, el resultado del referéndum del Brexit esencialmente creó una señal, manifestada por la caída de la libra esterlina, para la mala asignación de recursos del Reino Unido alejándolos de industrias no comerciables de mayor productividad hacia sectores comerciables de menor productividad. Si esto fuera cierto, también esperaríamos ver lo siguiente:
Gráfico 19
Consecuencias inflacionarias de la incertidumbre del Brexit
Consecuencias inflacionarias de la incertidumbre en torno al Brexit
Consecuencias inflacionarias de la incertidumbre en torno al Brexit
Tasas de inflación mucho más altas en medidas más centradas en lo doméstico, como los servicios y los salarios.
Un crecimiento más rápido del coste unitario del trabajo como resultado de la brecha entre salarios que se aceleran y productividad estancada.
Expectativas de inflación estructuralmente más altas.
Tasas de interés reales más bajas en el Reino Unido que en otras economías avanzadas.
Debilidad prolongada en el tipo de cambio.
Nuevamente, todo esto se ha concretado en el Reino Unido (Gráfico 19):
La inflación del IPC de servicios está ahora en 2,2%, en comparación con solo 1,7% para la inflación general del IPC.
El crecimiento del coste unitario del trabajo se ha acelerado desde niveles negativos antes del referéndum del Brexit hasta un rango del 2%-3% desde finales de 2016.
El rendimiento real del gilt a 10 años (deflactado por la swap de CPI a 10 años) es ahora -3,1%, en comparación con un rendimiento real del 0% en los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años.
La libra esterlina ponderada por el comercio se mantiene cerca de sus mínimos posteriores al referéndum del Brexit.
Está claro que la incertidumbre del Brexit ha dado lugar a una economía del Reino Unido estructuralmente más débil y más inflacionaria, un resultado que puede no revertirse rápidamente en caso de que se evite un Brexit sin acuerdo. Esto tiene importantes implicaciones para las futuras decisiones de política monetaria del BoE y las perspectivas de inversión para la libra y los gilts del Reino Unido.
Conclusión: Incluso antes de que se haya producido la retirada efectiva del Reino Unido de la UE, el Brexit ha dejado una marca duradera en la economía británica a través de una incertidumbre elevada, una severa debilidad en el gasto de inversión empresarial y una productividad anémica. El resultado neto es una economía con un crecimiento de tendencia más bajo, un tipo de cambio estructuralmente débil y una inflación interna relativamente alta.
Predomina la incertidumbre política
Gráfico 20
El público se opone a un Brexit sin acuerdo
Reino Unido: ¿Desaceleración cíclica o malestar estructural?
Reino Unido: ¿Desaceleración cíclica o malestar estructural?
Incluso tras considerar el estado cíclico y estructural de la economía del Reino Unido, tal como lo hemos hecho en este informe, las perspectivas a corto plazo siguen dependiendo por completo del resultado del Brexit.
El estado del Brexit es más incierto que nunca debido al caso del Tribunal Supremo contra la suspensión del Parlamento por parte del gobierno y a la negativa del primer ministro Boris Johnson a obedecer una orden del Parlamento para solicitar una prórroga del plazo de salida del 31 de octubre. Lo que no está en duda es que el parlamento se opone a un Brexit desordenado y sin acuerdo. Y las mejores encuestas sugieren que la opinión pública también se opone a un Brexit sin acuerdo (Gráfico 20).
Los miembros rechazaron rotundamente la estrategia de negociación del primer ministro Boris Johnson en septiembre: prohibieron tanto un Brexit sin acuerdo como votaron en contra de celebrar unas elecciones anticipadas en dos ocasiones separadas (Gráfico 21). Johnson perdió su mayoría de coalición y, sin embargo, no puede ir a nuevas elecciones, dejándolo paralizado hasta que el Parlamento se reúna.
Lo que es probable independientemente del resultado es un aumento sustancial del gasto fiscal,
El Reino Unido no es una monarquía Estuardo del siglo XVII: el Parlamento es el órgano político supremo en la constitución y sus decretos no pueden ser ignorados o desobedecidos de forma permanente. Siempre que el Parlamento se reúna de nuevo, probablemente el 14 de octubre, tendrá la capacidad de asegurar que se extienda el plazo del Brexit. La UE probablemente concederá una prórroga porque le interesa demorar o cancelar el Brexit y demostrar a todos los miembros que abandonar el bloque no es ni deseable ni práctico. El resultado sería entonces unas elecciones.
Gráfico 21
La estrategia de negociación de Boris Johnson fracasó
Reino Unido: ¿desaceleración cíclica o malestar estructural?
Reino Unido: ¿desaceleración cíclica o malestar estructural?
Gráfico 22
El resultado probable es un Parlamento en minoría
Es probable que el resultado sea un parlamento sin mayoría.
Es probable que el resultado sea un parlamento sin mayoría.
Las encuestas electorales muestran a los Conservadores despegar, a los Liberal Demócratas adelantando a Labour y al Brexit Party manteniendo una ventaja (Gráfico 22). Traducir estas encuestas a escaños parlamentarios no es sencillo porque el sistema electoral mayoritario significa que un partido más pequeño puede robar votos cruciales al partido más popular, dejando al segundo o tercer partido más popular para ganar el escaño.
El punto clave es que el Brexit Party es un partido de una sola cuestión y los tories bajo Johnson ahora monopolizan esa misma cuestión. Si esta dinámica persiste, los Lib Dems suponen una mayor amenaza de dividir los votos de Labour que el Brexit Party de dividir los votos conservadores. El resultado es que todavía es posible que los conservadores obtengan una mayoría, aunque parece improbable dado que necesitan más de 325 escaños y han caído a 288 escaños tras purgar a miembros indisciplinados y perder liderazgo en Escocia. Un Parlamento en minoría es un resultado más probable.
Un Parlamento en minoría prolongará la indecisión y la incertidumbre, pero también es probable que permanezca unido contra un Brexit sin acuerdo. Un gobierno de coalición de la oposición impedirá un Brexit sin acuerdo. Incluso una mayoría conservadora de un solo partido no sería un resultado desastroso, ya que aumentaría la influencia de Johnson con la UE y aumentaría la probabilidad de que la UE ofreciera algunas concesiones para que se apruebe un acuerdo de retirada, resultando en un trato del Brexit y una salida ordenada (específicamente, una limitación para Irlanda del Norte al backstop, o una cláusula de caducidad o mecanismo de retirada para lo mismo). Dicho acuerdo interesa a Johnson para no presidir una recesión desde el momento en que vuelva al cargo. Todos estos resultados apuntan hacia un acuerdo de salida o a un nuevo capítulo en el que el parlamento busque un nuevo referéndum.
Gráfico 23
Espere un aumento del gasto fiscal
Espere un aumento en el gasto fiscal
Espere un aumento en el gasto fiscal
El peor resultado para los mercados sería una débil mayoría conservadora de coalición que no pueda ponerse de acuerdo sobre Irlanda ni aprobar un acuerdo de salida, ya que esto podría conducir a la parálisis, como le ocurrió a Theresa May, en un momento en que el primer ministro está decidido a lograr una salida cueste lo que cueste. Este es el escenario en el que el no-acuerdo vuelve a convertirse en un riesgo real. Subjetivamente hemos estimado que el riesgo de no-acuerdo es de alrededor del 30%, pero esto actualmente está disminuyendo, no aumentando, como resultado de las amplias mayorías del parlamento contra ese resultado en septiembre, y solo unas elecciones pueden cambiar eso.
Es infructuoso tratar de predecir el panorama político futuro del Reino Unido sin conocer la conclusión de la saga del Brexit. Lo que es probable independientemente del resultado es un aumento sustancial del gasto fiscal, revirtiendo la “austeridad” de la pos-Gran Recesión. Esta tendencia ya es evidente en el intento actual de Johnson de presentar un paquete generoso de gasto social en la conferencia del partido tory este otoño, que, si se confirma con unas nuevas elecciones, representaría un giro en la política fiscal conservadora (Gráfico 23).
Se necesitará más gasto fiscal para contrarrestar el impacto negativo de un Brexit desordenado, o para aplacar a la clase media una vez que quede claro que salir de la UE no es una panacea para los problemas del Reino Unido, o para cumplir la agenda de un gobierno de la oposición cuando llegue al poder.
En caso de que ocurra un Brexit sin acuerdo, el Reino Unido no solo afrontará unas consecuencias económicas tumultuosas, sino que las luchas constitucionales entre los tres reinos se reavivarán debido al impacto negativo en Irlanda del Norte y a la probable revivificación de los esfuerzos por la independencia de Escocia.
Conclusión: El Reino Unido no es una dictadura y el primer ministro no puede negarse a obedecer la voluntad del Parlamento. El Parlamento ha votado claramente para retrasar un Brexit sin acuerdo y continuará haciéndolo. Una salida desordenada sigue siendo un riesgo porque unas elecciones eventuales podrían devolver a los tories al poder. Pero en ese caso, la UE tendrá más incentivos para ofrecer una concesión que permita al Parlamento aprobar un proyecto de ley de retirada. Las probabilidades de un no-acuerdo no son superiores al 30%. La conclusión estructural, independientemente del resultado, es que el gasto fiscal aumentará.
Conclusiones de inversión
Los episodios en torno al colapso de la libra en 1992 contienen lecciones importantes para hoy.4 De manera crucial, la mayor parte del ajuste de la libra ocurrió rápidamente, pero una diferencia clave con respecto a hoy es que una salida del Mecanismo de Tipo de Cambio Europeo fue inesperada, a diferencia del Brexit. Los mercados de divisas son extremadamente fluidos y se ajustan a las expectativas con bastante rapidez. Del máximo al mínimo, la libra ya ha caído en torno al 30%, lo que sugiere que la mayor parte del ajuste a la baja está hecho.
Gráfico 24
Un resultado binario del Brexit para los gilts
Un resultado binario del Brexit para los gilts
Un resultado binario del Brexit para los gilts
La moneda británica es de libre flotación, lo que significa que hay menos “pecados ocultos” en comparación con el período de tipo de cambio fijo. Dicho esto, el valor razonable de la libra se ha debilitado estructuralmente. Nuestra inclinación es que si hay un Brexit duro, la libra podría caer fácilmente hasta la zona 1.10-1.15. Parte de este movimiento será un submuestreo a la baja. En el caso de un Brexit suave (o ningún Brexit), la libra debería converger hacia el punto medio de su rango histórico de tipo de cambio efectivo real, lo que la situaría un 15%-20% más alta, o en torno a 1.50. Desde una perspectiva riesgo-recompensa, esto parece atractivo.
Para los gilts del Reino Unido, la dirección de los rendimientos también depende del resultado del Brexit, ya que esencialmente no hay cambios en las tasas de política descontados en la curva OIS del Reino Unido (Gráfico 24).
Un Brexit “suave” permitiría al BoE volver a centrarse en combatir las elevadas expectativas de inflación en el Reino Unido. Eso probablemente resultaría en rendimientos de gilts más altos y un aplanamiento de la curva de rendimientos de los gilts, a medida que el mercado valore futuras subidas de tipos del BoE, y en expectativas de inflación a más largo plazo más bajas. Una libra al alza también moderaría las expectativas de inflación. Ni los gilts ni los bonos vinculados a la inflación del Reino Unido rendirían bien en este escenario.
Un Brexit “sin acuerdo”, por otro lado, llevaría al BoE a recortar los tipos de interés para compensar el posible golpe a la confianza empresarial y del consumidor. Esto podría ocurrir incluso si las expectativas de inflación se mantienen altas o aumentan más por la debilidad de la libra. Eso significaría rendimientos de gilts más bajos y un empinamiento de la curva de gilts. Sobrerponderar gilts y estar largo en bonos vinculados a la inflación sería la mejor manera de posicionarse para este resultado.
Los escenarios de relajación fiscal descritos anteriormente también influirían en la forma de la curva de gilts, resultando en cierto grado de empinamiento bajista a medida que la curvaprecio mayores déficits y una inflación futura más alta, todo lo demás constante.
Robert Robis, CFA Chief Fixed Income Strategist rrobis@bcaresearch.com
Chester Ntonifor, Estratega de divisas chestern@bcaresearch.com
Matt Gertken, Estratega geopolítico mattg@bcaresearch.com
Ray Park, CFA, Analista de investigación ray@bcaresearch.com
Notas al pie
1 Andrew G Haldane, “Subiendo la escalera del empleo,” Banco de Inglaterra, 23 de julio de 2019
2 Documento de discusión de la Unidad Externa del MPC del Banco de Inglaterra No. 51, “El voto del Brexit, el crecimiento de la productividad y los ajustes macroeconómicos en el Reino Unido”, agosto de 2019
3 El papel de Londres como un importante centro financiero global convierte a la industria de servicios financieros del Reino Unido en un sector “comerciable”, en el sentido de que una proporción significativa de su producción se “comercializa” a usuarios fuera del Reino Unido.
4 Mathias Zurlinden, “La vulnerabilidad de los tipos de cambio anclados: la libra esterlina en el MTC,” Investigación Económica, Vol. 75, No. 5 (septiembre/octubre de 1993).
Operaciones y previsiones
Resumen de previsiones
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Dear Client, Owing to BCA’s 40th Annual Investment Conference in New York City next week, we will not be publishing a report on Friday, September 27. We will return to our regular publishing schedule on Friday, October 4, when we will be sending out our quarterly Strategy Outlook. Best regards, Peter Berezin, Chief Global Strategist Highlights The spike in oil prices underscores the vulnerability of key Saudi oil facilities. The fact that OPEC spare capacity is on the low side is an added source of concern. Fortunately, if oil prices do rise again, the impact on the global economy will be mitigated by the following: 1) the amount of oil necessary to produce one unit of real GDP is much lower than in the past; 2) oil prices are currently nowhere near restrictive levels; 3) higher oil prices will boost investment in the energy sector; and 4) unlike in the past, central banks will not need to hike rates to quell oil-induced inflationary pressures. The Federal Reserve is likely to cut rates once more in October and then keep rates on hold through 2020. The Fed will also begin expanding the size of its balance sheet to alleviate tensions in funding markets. Investors should remain overweight equities relative to bonds and start tilting exposure towards EM assets and cyclical stocks later this year. Feature All Aboard The Crude Oil Roller Coaster Chart 1A Price For The Books After gapping up by nearly 20% to $72/barrel on Monday morning – the biggest one-day spike in history – Brent oil prices have retreated to the $64-$65 range, representing a markup of around 7% over last Friday’s close (Chart 1). The near-term direction of oil prices will be governed by how quickly the Saudis are able to restore lost output. Brent fell by over $3/barrel on Tuesday following news reports quoting key Saudi sources saying that state-run Saudi Aramco would be able to bring production back to normal in the next two-to-three weeks. Bob Ryan, BCA’s chief commodity strategist, is skeptical of this reassurance. He notes that the drone attacks destroyed highly sophisticated “one-of-a-kind” equipment that had been specially built for the Abqaiq facility. Beyond the near-term impact, the longer-term question is whether Sunday’s pre-dawn strike is the start of a new violent trend. The fact that much of Saudi Arabia’s oil infrastructure is densely concentrated in the eastern part of the country makes it vulnerable to further attacks. The proliferation of drone technologies is also a source of concern since such devices can be used to wreak significant havoc at minimal cost. Chart 2Limited Availability Of Spare Capacity To Offset Outages Chart 3Key Strategic Petroleum Reserves Iran’s apparent involvement in the attack further complicates matters. As Matt Gertken, BCA’s chief geopolitical strategist, has argued, the drone strike may have been orchestrated by hardliners in Iran who regard President Rouhani’s efforts to restart negotiations with the United States as evidence of appeasement (some of these hardliners are also profiting from the sanctions by smuggling crude out of the country). President Trump’s decision to sack John Bolton over Bolton’s opposition to making any deal with the Iranians may have created a sense of urgency among the hardliners. In this respect, attacking Iran would probably give the hardliners what they want. All this has occurred at a time when OPEC spare capacity – the difference between what the cartel is capable of producing and what it is actually producing – is below its historic average (Chart 2). Crude oil reserves have also been trending lower within the OECD. Saudi Arabia’s own reserves have fallen by over 40% since peaking in 2015 (Chart 3). Oil And The Economy: How Big A Risk? While a major spike in oil prices is not our base case, it cannot be ruled out completely. If the price of crude were to increase significantly, how much damage would this do to the global economy? History is certainly not encouraging: Every single U.S. recession since 1970 has been preceded by a large jump in oil prices (Chart 4). Chart 4Oil Spikes And Recessions Chart 5The Global Economy Is Less Oil Intensive The fact that we are dealing with a potential supply disruption only makes things worse. It is one thing if oil prices are rising in response to stronger global growth; it is quite another if prices rise at a time, such as the present, when global growth is under pressure. Despite these concerns, there are four reasons to be optimistic that higher oil prices will not precipitate a major global economic downturn. First, the global economy is less reliant on oil than in the past. Chart 5 shows that the amount of oil necessary to produce one unit of real GDP has fallen by half since 1990. Second, oil prices are still quite low by historic standards. Even after this week’s jump, Brent is still 24% below where it was last October (Chart 6). In real terms, both Brent and WTI are more than 60% below their 2008 highs. Chart 6Oil Prices Are Well Off Their 2008 Peak Third, if oil prices do stay elevated, this will encourage investment in the oil patch, which will eventually bring prices back down. It is worth remembering that rising oil prices reduce aggregate demand in part by shifting wealth from oil consumers, who tend to spend most of their disposable income, to oil producers, who are often inclined to save the windfall from higher oil prices in such entities as sovereign wealth funds. However, if higher oil prices cause producers to expand production, the positive “investment effect” could offset much of the negative “consumption effect” on aggregate demand. Ironically, this means that a transfer of production from easily accessible oil deposits, such as those in Saudi Arabia, to less accessible shale or deep-sea deposits has the effect of increasing overall energy-sector capital spending, even if it does entail a loss of average efficiency. Fourth, higher oil prices today are unlikely to dislodge long-term inflation expectations. This represents a critical difference between the 1970s, 80s, and early 90s when central banks often felt the need to hike rates in the face of rising oil prices (Chart 7). These days, central banks are more likely to see oil price increases – especially those due to supply-side disruptions – as negative income shocks. Such shocks warrant looser, rather than tighter, monetary policy. Chart 7Core Inflation No Longer Driven By Oil Prices FOMC Cuts Rates As Expected This brings us to this week’s Fed meeting. As widely expected, the Fed cut rates by 25 basis points. It also lowered the projected policy rate path. Compared to the Summary of Economic Projections released in June – which suggested no rate change in 2019, one rate cut in 2020, and one rate hike in 2021 – the median dots in the September Summary of Economic Projections released this week show two cuts in 2019, no rate change in 2020, one rate hike in 2021, and one rate hike in 2022. Seven out of 17 participants penciled in a projected third cut for 2019. Judging from the tone of his post-meeting press conference, Jay Powell, dressed in his trademark bipartisan purple tie, was likely among those advocating for further easing. While it is far from a done deal, an additional rate cut in October appears more likely than not. In total, we expect 75 basis points in cuts, equivalent to the amount of easing orchestrated during both the 1995/96 and 1998 mid-cycle slowdowns (Chart 8). The Fed appears to be using these two episodes as a template for its current thinking. Chart 8Will The Fed Follow The 1990s Template Of 75 Bps Of Mid-Cycle Easing? The Fed is also likely to start expanding the size of its balance sheet starting in November. The spike in funding rates this week, while not at all related to the sort of counterparty risk that prevailed during the financial crisis, still underscored the fact that bank reserves are becoming increasingly scarce. To the extent that the Fed creates bank reserves when it purchases assets, this would help alleviate funding pressures. We are assuming that rate cuts beyond 75 basis points in total are possible. However, this would require a significant deceleration in U.S. growth, which looks unlikely. Real personal consumption spending is on track to increase by 3.1% in Q3, according to the Atlanta Fed’s GDPNow (Chart 9). While business capex spending continues to be weighed down by the manufacturing recession, rays of light are emerging. Industrial production rose by 0.6% in August, well above the consensus forecast of 0.2%. Despite an ongoing drag from the auto sector, manufacturing output rose by a solid 0.5%. Chart 9Inventories And Net Exports Have Subtracted From Growth Chart 10Easier Financial Conditions Will Boost Global Growth Globally, the growth picture remains shaky. Looking out, the sharp easing in financial conditions should boost activity (Chart 10). The nascent de-escalation in trade tensions, if sustained, should also help. As such, we continue to expect global growth to stabilize in the coming months and accelerate into year-end. Investment Conclusions Oil prices are likely to rise over the next 12 months. Geopolitical tensions could contribute to any upward pressure on the price of crude, but most of the increase in prices will probably be driven by stronger global growth. If global growth does pick up, the dollar will probably weaken (Chart 11). A weaker dollar will further boost oil prices, along with other commodity prices (Chart 12). Chart 11The Dollar Is A Countercyclical Currency Chart 12A Weaker Dollar Bodes Well For Commodities Stronger global growth, rising commodity prices, and a weaker dollar will hurt safe-haven government bonds but boost stocks. EM and cyclical equity sectors should gain disproportionately. Peter Berezin, Chief Global Strategist Global Investment Strategy peterb@bcaresearch.com Strategy & Market Trends MacroQuant Model And Current Subjective Scores Strategic Recommendations Closed Trades

